Anticuario

Sunday, August 26, 2007

Mil detalles

Las cosas pequeñas de Buenos Aires.
Esas nimiedades que voy a recordar cuando ya no esté aquí.
Las calesitas: carruseles por todas partes, en cada plaza o parque, en cada estación de tren... hay una calesita vieja, con sus lucecitas brillando y a veces vacías sin niños...dando vueltas, dejando que la música ambiente ese lugar.
Las facturas: las medialunas, los cañoncitos de luce de leche, las palmeritas, los alfajores de maicena... hay por todas partes, te mueres, te antojan, te engordan.
Las librerias: hay librerias por todas partes, unas que revenden libros usados y viejos que no se consiguen.
El tren
La luz
La milanesa
Los anticuarios
El mercado de pulgas permanente
Caminar entre las hojas de los árboles

Tuesday, August 21, 2007

Buenos Aires

Es posible el amor... por esta ciudad sí señor!

Tuesday, July 31, 2007

Flashbacks

Me dijo, no la puedo tutear porque no la conozco. Venga conmigo la voy a buscar. No me puedo apartar de su piel. Me dijo. También me abrazó una madrugada y me susurró… la extraño, eso es lo que me gusta de nosotros este abrazo, ud. me ha enseñado a valorar las frases cortas. Me dijo… lo curioso es que ella me recuerda a ud.

Otro alguien me dijo alguna vez: no te vayas. Te llevo, quédate, te pago el taxi. También escribió en un papel de supermercado: me gustas mucho y lo escondió en su bolsillo. Pero de ese alguien lo que mas recuerdo es lo que no dijo. Sus manos en mis hombros, el abrazo en el suelo de su cocina grande y vieja. La mano que me tomó esa noche de vallenato y cerveza… me tomó la mano sin mediar palabra, bailamos y parecia que todo lo demás hubiera dejado de existir, que sólo estuviéramos él y yo, en ese lugar al lado de la universidad un viernes cualquiera, al filo del atardecer. En el claroscuro que trae la noche.

No me puedo apartar de su piel. –cuanto poder en esas palabras, no me puedo apartar de su piel implica no se vaya, la deseo, implica no controlo nada, no prometo nada.

Otro alguien me dijo. Siempre me has interesado, acaso no te has dado cuenta. Y no, no me había dado cuenta. O mi Cata, es que ese tipo no sabe lo que tiene, si yo tuviera una vieja como tú... no sería tan huevón. Y ese mismo luego un día dejó de hablarme, de sonreírme, de mirarme.

No hay palabras

Hace tanto que no escribía, me duelen los dedos, el alma el corazón por no hacerlo, siento como se van acumulando una tras otras mis lágrimas en la punta de mis ojos. Hace tanto que no caminaba y veía lo bello del mundanal espacio que me rodea, los blancos y altos muros, la gente abrigada y sonriente. Esta adormecedora angustia de un escritor que no escribe, de un amante que no ama, de un alegre que está triste. Y brotan como siempre sin sentido mis palabras, llenas de lugares comunes, de repeticiones y sin riqueza, sin expresión, sin brillantez. Tan pobres mis palabras. Como si me liberaran de una cárcel los dedos pasan por encima de las letras, se mueven rápidamente cual caballos en carrera y llueven mis ojos. ¿Qué es crecer? Sentirse así en la nada de madrugada, vagar sin sentido por calles vacías donde todo extraño, donde los rostros son ajenos, donde los acentos no coinciden. Crecer es extrañarse de uno mismo, el punzón en el estómago, el túnel de la espera, siempre esperar lo que va a pasar mañana. Y saberse tan inerme y desvalido por no poder saber si de hecho habrá un mañana. Y amar… amar… amar… al amor mío.

Te tengo entre mis manos, entre mis dedos… estás aquí en mi silencio, estás aquí y no te veo. Quiero poder dejarme en ti, deshacerme en ti, en ti que eres los pies cálidos de la mañana, el beso de buenas noches, el abrazo que no acaba… están tus brazos aquí en mi espalda… dormirás, mientras yo sigo en mi desvelo… y te pienso y te cultivo en mi anhelo… recostarme en ti yo quiero sentir tus manos tocando mi pelo… estás lejos estás lejos y la ausencia… la ausencia… es como la hoja en blanco que no lleno.

Si por acá escampa...

Argentina enfrenta los albores de una crisis económica y política que trae resquemores del fin de los 90. Ayer un par de argentinos abrían los ojos dejando las orbitas casi vacías, mientras renegaban porque alguien invocaba al demonizado Menem: “No lo digas, no lo digas, corres el riesgo de morir”, decían los supersticiosos descendientes de los llamados “tanos” –napolitanos. La solución es “sobarse una”—la izquierda con la mano derecha. Todo el temor que cundía entre este par es sólo la punta del iceberg de un gran pánico al retroceso, a la involución. Mientras Nestor Kirchner ve perdida la partida con los porteños al enfrentarse al electo Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, su popularidad se va tensando al son de la suba de precios, la corrupción en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y los juicios a funcionarios por casos de soborno y estafa.

La vida se va sumiendo en el caos: el revisionismo está a la orden del día. En julio se reiniciaron los juicios por violaciones de los Derechos Humanos durante los gobiernos militares de la década del 70. Las protestas y manifestaciones en las calles son de uso común, sin acudir a la represión, no vaya y sea que se aparezca el fantasma que tumbó a De la Rúa. Cristina, flamante esposa de Kirchner, sube al podio del poder, cual imitación de la ya acartonada y anacrónica historia de un peronismo que agoniza. El corte izquierdista del Kirchnerismo pareciera aumentar el caos político, económico y social. Los medios institucionales de manifestación política se intercambian por los piquetes y los cortes que son respaldados por el gobierno, al tiempo que no hay propuestas estructurales para la solución de la pobreza sino planes asistencialistas. En lo económico, el gobierno es paternalista al querer intervenir y controlar los mercados lo que genera un comportamiento semi ficticio de la economía.

Las subas de precios siguen presionando la inflación, se controla el dólar para mantenerlo en un cambio alto y así estimular la exportación y el crecimiento económico, sin embargo las ganancias de las importaciones significan más moneda corriente y mayor presión inflacionaria. La semana pasada, la economía no soportó más, el dólar se trepó, la bolsa cayó y la confianza comenzó a temblar. Las cifras del INDEC parecen adulteradas. La inseguridad en las calles crece, las villas –zonas de asentamiento espontáneo tipo cinturón de miseria— se llenan de gente, muchos son inmigrantes de los países vecinos y de la provincia buscando mejores opciones de trabajo, pero en Buenos Aires se encuentran con subempleo y asistencialismo.

Kirchner llegó para quedarse, dado que su nivel de popularidad se mantiene estable, Cristina será su mosquetera para los próximos 6 años. Sin embargo, la situación de inestabilidad y desconfianza económica, así como las acusaciones de corrupción, que no tardarán en tocar más de cerca a los pingüinos, son un caldo de cultivo para la explosión social. Ya a mediados de julio renunció una de las ministras estrella, Felisa Micelli, ex-ministra de economía, por una investigación sobre un paquete de dinero de dudosa procedencia encontrado en el baño de su despacho.

El Kirchnerimo enfrenta el gran reto de demostrar que sí tiene el poder para controlar la economía después de la etapa de recuperación que lideró desde el 2002 y que ahora comienza a mostrar signos de inestabilidad. Al tiempo que tiene que organizar el circo en el que está la política argentina dada la crisis de los partidos tradicionales, el justicialismo (peronista) y el radicalismo.

Friday, June 29, 2007

Homenaje postumo

"Sentimos profundo pesar", dice el comunicado de las FARC.

¿Si? - nos preguntamos los colombianos- ¿Entonces por qué los secuestraron?.

Nostros SÍ sentimos profundo pesar.

Como siempre: La guerra no nos da respuestas.

Tuesday, May 29, 2007

Malos Aires. Más bien: Regulares.

A riesgo de que me aplasten por decir lo que creo de esta ciudad con vocación de europea --eso sí, de pura vocación, no más-- me explayaré. Como uno en su blog puede escribir lo que se le da la gana... que venga el que venga que yo le pongo la letra pa'l comentario.

Amanece a las 7:45 de la mañana, no hay ni cinco de ganas de ir a clase o a trabajar a la temprana hora de las 10:00 a.m. (¡Cómo madrugan los porteños!). Prendo el tv para ver las noticias que parecen todos los días las mismas: Caos en el tránsito porteño. Un paro de los trabajadores del subte mantiene las líneas sin servicio. Caos en el tránsito porteño: por demoras y retrasos en los trenes de cercanías los usuarios han inicidado un incendio en la estación de Constitución. Caos en el tránsito porteño: Los maestros y estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires han cerrado las calles X y Y para protestar por la elección del Director. La noticia en realidad debería decir: HOY NO HAY CAOS EN BUENOS AIRES, lo demás te lo supones.

Y otras noticias: el clima. Llueven 100 mililitros de agua, y las calles se inundan llevando los excrementos de perro flotando al lado de tus piernas que caminan dentro del agua, mientras los vehículos no pueden moverse, adivinen: ¡Caos en el tránsito porteño! Ahora, escasez de energía eléctrica y de gas: cortes y apagones. Por el frío de 1ºC la demanda de estos servicios públicos hizo colapsar el sistema.

Anuncian, también: No hay carne en los supermecados. Los trabajadores del agro declaran paro general y no venta por estar en contra del control de precios sobre los cárnicos.

Y bueno para entonces ya me bañé y vestí y comienza la travesía del día. Confiando en Dios llegaste a clase. Los defensores de la "democracia" se manifiestan: ¡Que cultura política la que hay aquí! ¿sí?? Claro yo tengo cultura política cuando me cago en todos los demás y protesto todos los días, evado cualquier otra forma de manifestación política porque me cago en las instituciones que no sirven para nada y acudo al incendio, al paro general, a invadir las calles y cortar el tránsito... a diario.

Esta ciudad que para 1913 ya tenía metro y que tiene edificios multifamiliares (signo de urbanismo acelerado) de más de 80 años, cuna del rock latinoamericano y de la música social, la ciudad que nunca para... debería cambiar su nombre por: regulares aires. Lo triste es que aunque esté llena de luz y de sol, y de árboles y plazas, se siente gris, pálida y triste. Los porteños prestan un mal servicio, no dan las gracias y no piden el favor y reaccionan con agresividad ante la mayoría de las interacciones con extraños. Pocos tienen la oportunidad de viajar sin compartir los diez centímetros cuadrados de espacio con otro que le respira en la nuca. Y sin embargo todavía te dicen "es que es europea, viste, los inmigrantes..." y te salen con sus palabras mezcladas de italiano mal hablado con su lunfardo y guaraní y quechua.

La vida nocturna es en realidad madrigurnia: van a comer helado a las dos de la mañana, entran a la rumba a las 4 am y llegan a casa a las 9 am. Yo me pregunto ¿y cómo hacen para trabajar?. El sistema de buses funciona toda la noche y ves los buses igual de llenos a las 12 del medio día que a las 12 de la noche.

Indescifrables. Así los veo.

Estancados. Ingenuos.

Inteligentes, mestizos, interesantes.

Mientras tanto me llenan de miedo: te van a robar, no vayas por ahí con eso, no subas al tren que es peligroso. Y yo camino con miedo: temerosa de pisar la caca de perro que me encuentro en el andén una vez cada tres metros.

Tango, no escucho nunca. No se oye por ningún lado. Todo es artesanal aquí: hasta el lavaautos.

Esta coyuntura debe desembocar en algo. Y seré testigo.

"Ya fue... chicos"

Wednesday, April 11, 2007

Se le agradece nombrar a LA-Gatita-Del Arbol: Nogal

Y me siento en mi eterno silencio. Mirando a los ojos mis memorias, vienen imágenes una tras otra, repartidas en trozos, a mi mente, curioso, nunca son imágenes del presente, siempre del pasado, de un pasado que al mirarlo siempre tiene el velo del tiempo de lo que ya ha sucedido, de lo que se extraña, que se cree invaluable, irrepetible. Las miro a los ojos, las imágenes, esquivas se desvanecen pronto. Siempre estoy fuera de ellas, pues no es a mi a quien recuerdo, es a los otros. A ellos. Y camino las mismas calles, y siento el mismo vacío en lo profundo del estómago, y siento como me acerco a esos lugares que parecían de siempre y que ahora ya no hacen parte de mi vida. Todo cambia. Todo cambia. Y me aferro, con angustia a la orilla del recuerdo. Amarro mis manos, para tratar de verme allí, y sólo los veo a ellos. Y recuerdo que sonreía, abrazaba, hablaba y miraba. Recuerdo que suspiraba, y caminaba… y cocinaba y bebía y fumaba. Y la miro, lejana mi vida, en otros días, con otra luz, con otro sol con otra luna, con suelos de otros colores y muros de otros ladrillos, con otra compañía. Me constriño a ese recuerdo… y lo abrazo para no alejarlo, y el recuerdo igual se aleja. Entonces sentada en mi silencio, en esta soledad que me invade poco a poco, que no había querido sentir, que no me era permitido sentir desde hace tanto tiempo, respiro este aire que parece mucho… y no huelo nada, más que mi olor, y quisiera que vinieran otros olores, los de ellos a hacerme compañía a revolcar mi memoria, a enredarse entre mi pelo.

Si va a copiar por lo menos ponga que es de unA-Gatita-del-arbol: Nogal

Es el amor con sus infinitas pruebas. Es el silencio aterrador, el vacío que consume, es el miedo, la duda. La piel que se arruga, el tiempo que pasa y no deja nada. Es mi desencanto, la rutina. Un tictac de reloj que no para, la niebla que todo cubre y me deja lejos, lejos, lejos. Ansía de tiempos nuevos, y dolor de la nostalgia. Hastío de lo que no cambia, imágenes que se desvanecen, voces que hablan y nada dicen, palabras que retumban vanas en el fondo del oído. Es el amor, con su infinita prueba, la del silencio, la del cansancio, la del desencanto. Cuando ya no te sientes flotante sino increíblemente atado. Es la necesidad de huir, de correr hacía un horizonte lejano, y la tristeza amarga de dejar lo que se ha amado. Y entonces, al mirar esos ojos dulces, que se han mirado tanto, se encuentra una leve sonrisa que brota sin pensarlo, una mano que te toma, en silencio y con despacio, un beso que alivia la pena, un calor que detiene el llanto. Es el amor que se ha probado. Es sabernos juntos, por el camino de la vida andando, es existir a través del aire que respiras, es tenerte descalzo por el patio. Es la simpleza de cada día, tu sonreír pausado, tu paso apresurado, es tu camisa roja y la fruta en el plato. Es el olor de ti, tu voz que se va cantando. Es la noche oscura que llega con tu pesado saco, es el cansancio en tu frente y el dulce y tibio abrazo.

La culpa la tuvo la vaca.

Cambió todo por un Buenos Aires querido.
Buenos Aires, que de Buenos, no sé que tanto.
Entre chés flacos boludos, boludeces y pabadas. Entre vos y yyyyyyyo, la MINA, anda hoy. Tratando que conservar su linda "tonada" colombiana, tratando de entender a este porteño que no dá las gracias y ni pide favores...
La culpa la tuvo la vaca. Se ha dicho. En fin.
Cuál vaca?.
Se supone que este blog era para popularizar lo que me gusta escribir y terminé temiendo publicar lo que escribo.

Sunday, February 11, 2007

Un día se piensa una cosa, pero quién sabe si al otro día se piensa otra

Lo que era una aventurilla casual terminó por convertirse en un encarte monumental.
Esos puchos tragos y el hombre hablándome cosas interesantes al oído. Resulté, como muchos y muchas, enredada en el apartamento de universitario de este loco, dizque artista, que conquista con la pura conversa. Y en el calor del momento, pensé ¿protección? Ah, eso yo soy de buenas y nada me pasa. Me encontré unas semanas después esperando lo que una barrita de plástico deparara sobre el futuro y mil preguntas me asaltaban ¿Para qué corrí el riesgo de necesitar saber lo que la barrita de plástico, con mi pipi, tenía que decirme? ¿Por esa noche de copas, esa noche loca? Ala ¡qué dilema! ¿Dónde quedó mi vida adulta? ¿Entre esa cama de sábanas de comics?

Así empezó el deambular mental por la idea del aborto. El aborto es una decisión que jamás hubiera querido tomar, pero allí me encontraba considerándolo. El aborto provocado es decidir no tener un hijo que se va formando en el vientre de su madre, una mujer que no esperaba estar embarazada y qué tal vez se encuentra sola en esa decisión.

Zeta de 22 años, tercer semestre, ha abortado dos veces, ambas porque era muy joven y con un novio que no tiene un trabajo, ni planes para el futuro. El novio de Zeta jamás quiere usar condón y ella se ha prometido muchas veces ir a Profamilia a buscar un método anticonceptivo, pero no lo ha hecho. Rosa, de 23 años, abortó porque no debía quedar embarazada por un medicamento que tomaba, que podía poner en riesgo su vida y la de su bebé, pero cuándo tuvo que ponerse el condón prefirió que no, entonces llegada la hora, abortó. Ambas con unas pastillas que se consiguen en droguería. La primera corrió el riesgo de morir por una infección y tuvo que ir a un hospital para que le practicaran un legrado, que además le costó un ojo de la cara.

Esas dos mujeres enfrentan hoy en día temores, sentimientos de culpa y tristeza. Hay otras que a los 15 o 16 quedaron embarazadas y tuvieron a sus hijos y que a pesar de todos los esfuerzos y sacrificios han logrado salir adelante, pero a veces, tras una completa negación de sí mismas.

Esto no se trata de moral. Se trata de salud sexual y reproductiva, se trata de aprender a tomar las decisiones que más nos convengan. El aborto es siempre una posibilidad, es siempre una opción, sin embargo no es la única. Sin entrar a discutir los casos más críticos de aborto, como los embarazos resultados de una violación, o el riesgo de vida para la madre; para las mujeres el aborto es un asunto de las elecciones que hacemos.

La barrita de plástico al fin mostró una sola raya, dijo no. Y yo respiré profundo. Me dí cuenta de que cada encuentro sexual que tengo implica la posibilidad de estar embarazada, que tal vez no hubiera sido capaz de tener un hijo y que no era ese el padre que hubiera querido. Pienso en las relaciones con amor que tampoco pueden asumir la realidad de un hijo, pienso en las mujeres y hombres jóvenes que día a día buscan labrarse un destino en la vida. Y me pregunto porqué no podemos protegernos de nosotros mismos y usar un condón, evitar jugar con nuestra vida y la del que está con nosotros, preferir no tener que pensar si abortar o no, preferir seguir siendo los mismos y no cargar las emociones encontradas de quien ha asumido un aborto. Un besito no se le niega a nadie. Dicen. Pero siempre pensemos.