A riesgo de que me aplasten por decir lo que creo de esta ciudad con vocación de europea --eso sí, de pura vocación, no más-- me explayaré. Como uno en su blog puede escribir lo que se le da la gana... que venga el que venga que yo le pongo la letra pa'l comentario.
Amanece a las 7:45 de la mañana, no hay ni cinco de ganas de ir a clase o a trabajar a la temprana hora de las 10:00 a.m. (¡Cómo madrugan los porteños!). Prendo el tv para ver las noticias que parecen todos los días las mismas: Caos en el tránsito porteño. Un paro de los trabajadores del subte mantiene las líneas sin servicio. Caos en el tránsito porteño: por demoras y retrasos en los trenes de cercanías los usuarios han inicidado un incendio en la estación de Constitución. Caos en el tránsito porteño: Los maestros y estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires han cerrado las calles X y Y para protestar por la elección del Director. La noticia en realidad debería decir: HOY NO HAY CAOS EN BUENOS AIRES, lo demás te lo supones.
Y otras noticias: el clima. Llueven 100 mililitros de agua, y las calles se inundan llevando los excrementos de perro flotando al lado de tus piernas que caminan dentro del agua, mientras los vehículos no pueden moverse, adivinen: ¡Caos en el tránsito porteño! Ahora, escasez de energía eléctrica y de gas: cortes y apagones. Por el frío de 1ºC la demanda de estos servicios públicos hizo colapsar el sistema.
Anuncian, también: No hay carne en los supermecados. Los trabajadores del agro declaran paro general y no venta por estar en contra del control de precios sobre los cárnicos.
Y bueno para entonces ya me bañé y vestí y comienza la travesía del día. Confiando en Dios llegaste a clase. Los defensores de la "democracia" se manifiestan: ¡Que cultura política la que hay aquí! ¿sí?? Claro yo tengo cultura política cuando me cago en todos los demás y protesto todos los días, evado cualquier otra forma de manifestación política porque me cago en las instituciones que no sirven para nada y acudo al incendio, al paro general, a invadir las calles y cortar el tránsito... a diario.
Esta ciudad que para 1913 ya tenía metro y que tiene edificios multifamiliares (signo de urbanismo acelerado) de más de 80 años, cuna del rock latinoamericano y de la música social, la ciudad que nunca para... debería cambiar su nombre por: regulares aires. Lo triste es que aunque esté llena de luz y de sol, y de árboles y plazas, se siente gris, pálida y triste. Los porteños prestan un mal servicio, no dan las gracias y no piden el favor y reaccionan con agresividad ante la mayoría de las interacciones con extraños. Pocos tienen la oportunidad de viajar sin compartir los diez centímetros cuadrados de espacio con otro que le respira en la nuca. Y sin embargo todavía te dicen "es que es europea, viste, los inmigrantes..." y te salen con sus palabras mezcladas de italiano mal hablado con su lunfardo y guaraní y quechua.
La vida nocturna es en realidad madrigurnia: van a comer helado a las dos de la mañana, entran a la rumba a las 4 am y llegan a casa a las 9 am. Yo me pregunto ¿y cómo hacen para trabajar?. El sistema de buses funciona toda la noche y ves los buses igual de llenos a las 12 del medio día que a las 12 de la noche.
Indescifrables. Así los veo.
Estancados. Ingenuos.
Inteligentes, mestizos, interesantes.
Mientras tanto me llenan de miedo: te van a robar, no vayas por ahí con eso, no subas al tren que es peligroso. Y yo camino con miedo: temerosa de pisar la caca de perro que me encuentro en el andén una vez cada tres metros.
Tango, no escucho nunca. No se oye por ningún lado. Todo es artesanal aquí: hasta el lavaautos.
Esta coyuntura debe desembocar en algo. Y seré testigo.
"Ya fue... chicos"